Fettercairn: El anillo de agua helada que domesticó el alambique
Breves crónicas de Uisge beatha
Por Javier Ramírez Gómez
04/11/2026
Fettercairn: El anillo de agua helada que domesticó el alambique
La destilería Fettercairn fue fundada en 1824 por Sir Alexander Ramsay[1], pasó a ser la segunda en obtener licencia bajo el Excise Act de 1823 (Ley de Impuestos Especiales) después de The Glenlivet. La finca Fasque, perteneciente a Ramsay, acogió sus instalaciones. El nombre original era Old Fettercairn. El predio y la destilería fueron adquiridos en 1829 por la familia Gladstone que gozaba de gran influencia política. William Gladstone[2], uno de sus miembros más connotados, fungió en cuatro ocasiones como primer ministro británico a finales del siglo XIX. Fettercairn se encuentra ubicada en el pueblo homónimo, enclavado en las estribaciones de la cadena montañosa Cairngorms, en Aberdeenshire, noreste de Escocia, en el corazón de tierras agrícolas fértiles de las Highlands. Su nombre deriva del gaélico Fothair Chárdain y significa “el pie de la montaña”. Se pronuncia (fe-ter-kern).
En 1849, un incendio ocasionó daños parciales a la destilería que fueron reparados rápidamente. Por su parte, una segunda conflagración ocurrida en 1887 afectó gravemente las instalaciones de Fettercairn y consumió bajo las llamas buena parte de las reservas. Tres años tardó la reconstrucción que demandó altos costos financieros; para cubrirlos, fue necesario incorporar inversores, lo que dio lugar a la constitución de Fettercairn Distillery Co., en 1890. La Primera Guerra Mundial y la imposición de la Ley Seca en los Estados Unidos conllevaron su cierre en 1926. En 1938 fue puesta nuevamente en operación bajo gestión de Associated Scottish Distillers Ltd. En los años siguientes cambió de propietario a menudo hasta que en 1973 pasó a ser parte de Whyte & Mackay Distillers Ltd, que a su vez también se vio involucrada en varias fusiones y adquisiciones hasta que el grupo filipino Emperador Distillers Inc[3] (EDI) la compró en 2014, y desde entonces es su propietario.
La destilería se alimenta de agua cristalina de las Cairngorms que fluye entre bosques y campos hasta llegar a sus instalaciones. Utilizan cebada sin turba malteada por Baird Malt. Para el suministro venidero de cebada crearon, conjuntamente con Baird, el Fettercairn 200 Club, una alianza de por vida con granjas y negocios locales situados en un radio de ochenta kilómetros alrededor que se encargarán de cultivar toda la cebada requerida para la producción de sus whiskies. La maceración se lleva a cabo en un mash tun de acero inoxidable de 6 toneladas con rastrillos recién instalado en septiembre de este año. Cuentan con once washbacks de abeto Douglas de 26.000 litros en los que se realiza una fermentación de 56 horas, suficientes para que se formen ésteres frutales sin una fase láctica prolongada.
El rasgo más distintivo del proceso de producción de Fettercairn se encuentra en la destilación, que se realiza en dos pares de alambiques de cobre con forma de pera dotados de un anillo de enfriamiento –único entre las destilerías escocesas– que rocía de agua el cuello de los alambiques generando un proceso de enfriamiento que promueve el reflujo. Esta singular especificación técnica fue inventada en 1952 por Alastair Menzies, para ese entonces director de Fettercairn, quien no estaba conforme con el carácter del destilado; él buscaba un perfil más ligero. Una opción para obtenerlo era alargar el cuello del alambique, pero no solo era onerosa, sino también riesgosa porque no se podía controlar qué tanto cambiaría el espirituoso. Así que fabricaron un tubo de cobre externo alrededor de la parte superior del alambique para rociarlo continuamente con agua que corre por el exterior del cuello y se recoge en la base para ser circulada de vuelta, enfriándolo y aumentando la condensación en su interior, lo que hace que solo los vapores más ligeros asciendan para trasladarse por el lyne arm hasta el condensador de carcasa y tubos.
La maduración se hace in situ en catorce almacenes tipo dunnage, de tres niveles como máximo de apilamiento para mantener la temperatura y humedad uniformes; son el hogar de unos 32.000 barriles. Dos de los almacenes datan de 1824; el warehouse No.2 es donde están madurando las barricas del proyecto de roble escocés. Priman las barricas de roble americano de primer llenado ex–bourbon, muchas con un alto contenido de centeno (la destilería estadounidense Heaven Hill es uno de sus principales proveedores), seleccionadas para elevar las notas de fruta tropical. También emplean barricas de jerez y pipas de oporto para algunos acabados especiales.
En 1990, el actual gerente de Fettercairn, Stewart Walker, entró muy joven al equipo de la destilería como operador de almacén; en los años siguientes pasó por diferentes cargos en producción hasta llegar a dirigirla en 2015. Tras más de 35 años en la compañía, no hay un detalle que no conozca; su sentido de pertenencia, pasión y visión han sido claves en el reposicionamiento de la destilería. En 2021, Walker ganó el galardón Icons of Whisky Scotland por su labor como gerente de la destilería.
Fettercairn creó en el 2015 el Programa del Roble Escocés (Scottish Oak Project), con la finalidad de explorar la posibilidad de utilizar roble autóctono y de impulsar el desarrollo de las tradicionales habilidades de tonelería. El programa comenzó con la siembra de 13.000 retoños de robles en las inmediaciones de la destilería y en 2021, se duplicó con la siembra de 13.000 nuevas plántulas en los campos adyacentes a la destilería. Este proyecto es una apuesta por el futuro lejano pensando que, en 100 años, las futuras generaciones disfrutarán de un whisky añejado en un barril hecho de esos árboles. El objetivo de la compañía es que el roble escocés se utilice más comúnmente, pero de forma sostenible.
Una pequeña muestra de los beneficios de este ambicioso esfuerzo está presente en el Fettercairn 18 años, que luego de madurar en barricas de roble americano recibe un acabado en barricas 100% de roble escocés, elaboradas con madera sostenible de tres bosques nativos que han sido seleccionadas a mano y transportadas al aserradero de Fasque, cercano a la destilería. Una vez serrado en duelas, el roble se seca durante dos años: nueve meses dentro y el resto al aire libre. Estas barricas le aportan notas ricas en almíbar y especias.
Fettercairn ha sido la mayor parte de su historia un caballo de batalla para las mezclas con escasa presencia como single malt, por ese motivo, durante mucho tiempo los embotelladores independientes solían ser la única forma de acceder a sus destilados. Gordon & MacPhail ha lanzado Fettercairn bajo su gama Connoisseurs Choice por años. Otros embotelladores como Cadenhead´s, Signatory Vintage y The Single Cask también han ofrecido embotellados de sus expresiones. A partir de 2018, la destilería lanzó una nueva gama principal con la que ha empezado a reescribir su historia. En 2024, la destilería conmemoró su 200.º aniversario lanzando la gama Vanguard, una colección especial de seis whiskies con edades que van de los tres a los sesenta años.
Durante un entrañable reencuentro entre amigos de infancia probé Fettercairn 16 años, 2nd release 2021 a 46,4% de ABV, color natural y sin filtrado en frío, madurado en una combinación de barricas de jerez oloroso y palo cortado. Se trata de un whisky con cuerpo, un buen balance entre riqueza y dulzura, desprovisto de notas ahumadas. En nariz, es de intensidad media-baja y ofrece un aroma a almendras confitadas, frutos secos y un olor tropical a mango. En boca, está muy presente el mango maduro, hay también una nota cítrica, un leve matiz a café y un toque especiado a jengibre. El final es largo, cálido con persistencias de las notas confitadas y especiadas. Un buen whisky, agradable y fácil de tomar.
Unos whiskycitos para celebrar la vida, ¡Slàinte Mhath!
[1] Fue uno de los terratenientes escoceses que lucharon por legalizar y licenciar la destilación del whisky, que dio lugar a la expedición de la Ley de Impuestos Especiales de 1823. Ramsay era un astuto hombre de negocios que reclutó a destiladores ilegales para que operaran los primeros alambiques legalizados.
[2] William Gladstone, cuatro veces primer ministro británico a finales del siglo XIX. Fue un gran reformador para la industria del whisky escocés, aprobó la Ley de Bebidas Espirituosas de 1860, que permitió mezclar whisky de malta y grano, abriendo el camino para el auge del whisky mezclado.
[3] El grupo Emperador a través de su filial Whyte & Mackay son los propietarios de las destilerías escocesas: The Dalmore, Jura, Tamnavulin y Fettercairn.








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